dimecres, 23 de març del 2011

Estuvimos a punto de parecer mejores


A nadie le amarga un dulce. El petróleo a espuertas, con sus agujeritos jugosos en Libia, por citar un tema de actualidad.
Gaddafi tronante
El trasiego de divisas, las acciones en empresas punteras, las ayudas generosamente escanciadas durante décadas, las juergas intuídas y el fasto enloquecido nos han regalado a un protagonista de excepción, el coronel Mohammar El Gaddafi.

No es un loco, pero quizá sí un visionario; no es un perturbado, pero a veces resulta incómodo.

El boato de Gaddafi
Cuando le bombardearon desde bases europeas a la hora del telediario en la costa este norteamericana, mataron a su hija.

Ya sabemos que hay más gente que sufre, pero estas cosas hay que decirlas, en feliz expresión de Felipe González. Para que se sepan.

Queda Guinea Ecuatorial; queda Corea del Norte (¿cuántas semanas hace que no nos cuentan lo malo que es aquel dictador?); quedan un montón de lugares a los que acercarse para poner orden. Pero todo tiene un protocolo.

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